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La
Catedral es el más representativo de los monumentos zamoranos,
que data del siglo XII. Su elemento constructivo más destacado es la
cúpula o cimborrio colocado sobre el crucero, que constituye a la vez
un elemento arquitectónico y decorativo de singular belleza y originalidad,
que conjuga el gusto oriental con la sobriedad ornamental. La fachada sur, con
la denominada “Puerta del Obispo” constituye una de las muestras
más bellas de decoración románica. En su interior conserva
muestras de arte muy dispares, entre las que cabe destacar un repertorio de
obras realizadas en los siglos XV y XVI, con la rejería de la capilla
mayor y el coro, la sillería de este último. A las puertas del
claustro, coro y sacristía, el retablo de la Capilla del Cardenal, la
talla del Cristo de las Injurias, a las que hay que añadir la custodia
de plata y la valiosa colección de tapices flamencos que guarda el Museo
Catedralicio.
Junto a
La Catedral, debajo mismo de las peñas en las que ésta se asienta,
se levanta la Iglesia de San Claudio de Olivares, también
del siglo XII. Los primeros documentos escritos que confirman su existencia
datan del año 1176, aunque probablemente su construcción es un
poco anterior. Es por lo tanto una de las iglesias más antiguas de Zamora.
Es de planta sencilla y lo más destacable de su conjunto es la rica decoración
que cubre el interior de su cabecera y la portada, en cuyas arquivoltas se representa
el calendario agrícola, a través de las faenas propias de cada
mes. Consta de una sola nave, rectangular y un ábside un poco más
que semicircular con un tramo presbiteral recto que lo une a la nave. La portada
norte es la única entrada del templo.
Cerca también
a la de San Claudio, se encuentra la pequeña Ermita de Santiago
el Viejo, o “Santiago de los Caballeros”, porque se dice
que aquí fue armado caballero el Cid Campeador. Y el suburbio cercano
del Espíritu Santo conserva bajo esta misma advocación una iglesia
cuya fundación se remonta al siglo XIII.
En el casco
medieval, situados a uno y otro lado del eje que entonces dividía la
ciudad -la actual Rúa- se localiza la parte sustancial del conjunto histórico-artístico.
Inmediatamente cercana a La Catedral está la Iglesia de San Isidoro,
y al lado de la vieja muralla y junto a una de sus puertas se enclava la Iglesia
de San Pedro y San Ildefonso, que fue el más grande y mejor
de los templos zamoranos después de la catedral. Es algo posterior a
ésta, pero su aspecto general no se corresponde con su primitivo estilo
románico, ya que sucesivas reformas rehicieron su torre y fachadas norte
y oeste.
Hacia la
mitad de la Rúa, en su misma alineación está la Iglesia
de La Magdalena que mira al convento de las Franciscanas Descalzas
del Corpus Christi, al otro lado de la calle. La Magdalena es iglesia del último
tercio del siglo XII, en la que destacan fundamentalmente el ábside y
la portada sur, considerada como una de las de más rica ornamentación
de todo el románico zamorano.
Santa
María la Nueva también se construyó junto a la
muralla, pero en su lienzo norte. Su nombre indica que fue reconstruida tras
el legendario “motín de la trucha”, revuelta antinobiliaria
de la ciudad ocurrida en el siglo XI y de cuya época se conserva el ábside
como elemento más significativo. En un radio de pocos metros, próximos
a esta iglesia, se localizan dos edificios civiles y otras dos iglesias: el
antiguo Hospital de la Encarnación, del siglo XVII y
actual sede de la Diputación Provincial, y la casa-palacio de
los Condes de Alba y Aliste, transformado hoy en Parador Nacional.
Frente al ángulo sur de este edificio y junto a la Casa de la Cultura
está la Iglesia de la Concepción, edificada también
a comienzos del siglo XVII; y más adelante, sobre el tajo de peñas
en el que se asienta la muralla, está la Iglesia de San Cipriano,
posiblemente construida a finales del siglo XI, aunque reedificada un siglo
más tarde.
Muy cerca
de aquí, en lo que fue una puebla medieval, y conocido todavía
hoy como Barrios Bajos, se asientan otra serie de edificios de indudable interés
arquitectónico, como las iglesias de La Horta, San
Leonardo, Santa Lucía, Santo Tomé
y el Palacio del Cordón, actual sede del Museo Provincial.
Desde aquí y por la singular calle de Balborraz se accede hasta la Plaza
Mayor, en la que se asienta la Iglesia de San Juan de Puerta Nueva,
construida a mediados del siglo XII y hoy totalmente restaurada. Frente a ella
está el edificio del Ayuntamiento Viejo, mandado edificar a finales del
siglo XV por los Reyes Católicos. También en las inmediaciones
de la Plaza Mayor está la Iglesia de San Vicente, del
mismo estilo románico, aunque sustancialmente reformada; lo mismo que
la Iglesia de San Esteban, en la plaza del mismo nombre y que
es la más alejada del conjunto monumental de la ciudad.
En
este recinto del ensanche, conocido como el burgo, se construyeron
también varias iglesias y edificios singulares, aunque no
todos se conservan. Destacan sin embargo la Iglesia de Santiago
del Burgo que es, además, una de las que mejor conserva
su traza románica, y el Palacio de los Momos,
que data del siglo XVI y es hoy sede de la Audiencia Provincial.
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Portada principal de la Catedral
Zamora

Portada de la Iglesia de San Claudio de Olivares
Zamora

Iglesia de San Isidoro
Zamora

Detalle de capitel de la iglesia
de Sta. María la Nueve (Zamora)

Palacio de los Momos
Zamora

Puerta de la Traición
Zamora
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Otros monumentos a destacar:
Convento
del Tránsito: Fundado en el siglo XVI. Se trata de un edificio
sobrio y de humilde portada clásica. En su interior se encuentra la imagen
de la Virgen del Tránsito, patrona de gran devoción en la ciudad.
Ruinas
del Convento de San Francisco: Construido en el siglo XIV, con el abandono
tras la desamortización, llega hasta hoy las ruinas actuales que conservan
los dos primeros cuerpos de la cabecera y la puerta norte.
Murallas:
Zamora tuvo siempre el título de “La Bien Cercada” y aún
conserva parte de los tres recintos amurallados que defendieron a la ciudad
durante los siglos XI, XII y XIII.
Portillo
de la Traición: Un simple arco de medio punto, pero
cargado de historia. Cuentan que por él entró Bellido
Dolfos, perseguido por el Cid, tras haber dado muerte al rey Sancho.
Puerta
de Doña Urraca: Llamada así por considerarse cercano
a ella el palacio donde residía la reina. Data del siglo XII y conserva
dos cubos sobre los que se abre un arco de medio punto.
Castillo:
Habilitado actualmente para fines docentes, conserva el foso, la puerta de acceso
y la torre del homenaje de forma pentagonal.
Puente
de Piedra: Tiene 16 arcos, su construcción data del siglo XII,
no obstante, ha sufrido abundantes reparaciones debido a los desperfectos causados
por las crecidas del Duero.
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