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Las bodegas
son los principales testigos de la tradición vitivinícola de la
comarca. Aprovechando pequeños promontorios de materiales arcillosos
y en lugares muy alejados del caserío se enclavan estas cuevas artificiales,
auténticas obras de la ingeniería rural de la zona. Pueden alcanzar
dimensiones considerables y en determinados casos han sido habilitadas para
la hostelería como lugares de reunión y buen yantar. Estos pequeños
museos de tradición y cultura rural, ofrecen una cocina típica
y sencilla que tiene su asiento fundamental en la calidad de los productos de
la tierra.
Villabrázaro:
Situado en la Ruta de la Plata, esta población
es desde antiguo, lugar obligado de paso para los peregrinos.
Maire
de Castroponce: Iglesia parroquial de la Natividad. En su interior
destaca un buen artesonado.
Coomonte
de la Vega: Enclavado en un llano al que amenizan las aguas del Órbigo.
Su Iglesia parroquial alberga un interesante altar mayor en el que se recoge
todo el repertorio iconográfico de la vida de San Juan Bautista. (Desde
esta localidad nos acercamos al Puente de la Vizana para continuar ruta y retornar
en dirección a Benavente).
Pobladura
del Valle: Conocido por sus bodegas típicas, algunas de ellas
adaptadas como mesones-restaurante. Estas bodegas guardan en el regazo de la
madre tierra, algunos de los mejores caldos de la comarca.
San
Román del Valle: En sus inmediaciones y siguiendo el camino
que discurre entre un nutrido grupo de bodegas, se encuentran las ruinas del
antiguo Convento de la Orden Terciaria Franciscana. De su capilla procede el
magnífico artesonado mudéjar instalado en la torre del Caracol
de Benavente.
La
Torre del Valle: Cuenta con uno de los mejores ejemplos representativos
de concentración de bodegas en las proximidades de su Iglesia Parroquial.
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